Diario de a bordo de Mario López Hernández.
Palma de Mallorca, 25 de enero de 2016
Después del amargor del dolor
podrido que permanece en lo más profundo del ser, estoy vivo. Uno de mis
propósitos para este año que despunta es escribir. He decidido comenzar por lo
que llamaría un diario de a bordo. No sé si tratara de la nave humana que me
transporta sin consuelo, o de la nueva derrota que traza mi vida.
Hoy me he embarcado en una insospechada
aventura, formar parte de la tripulación del CristalWater VI-Zorba, unos de los
barcos de la organización homónima, CristalWater. Un proyecto que busca
analizar la contaminación de las aguas marinas durante un año, siguiendo el
rumbo de buques mercantes y petroleros que cruzan el Atlántico y entran en el
Mediterráneo, y que se presentara al mundo el 1 de enero de 2017 en Mahón. Hoy
he conocido a Oriol, nuestro capitán, un enjuto marino profesional de pelo
largo y rubio contratado por la organización ecologista. He sido el primero en
presentarme a bordo junto con Jorge. Este fenómeno, parlanchín y mujeriego
amigo ha sido el inductor de este giro en mi vida. Tras una dramática ruptura
con mi pareja Laura, el pasado mes de octubre, que me ha dejado más sonado de
lo que sería capaz de reconocer en público, Jorge me conto su alocada idea. Así
me lo pareció entonces. Hace un mes, era yo quién le pedía ayuda para enrolarme
en este barco, desde el que esbozo estas líneas.
S’Espalmador, 29 de enero de 2016
Tras sobrepasar los Freus a medio
día, hemos fondeado frente a la conocida playa de S’Espalmador. Una lucha
interior poco lucida que aún pugna por desalojar fantasmas de mi pasado más
reciente, parece ir cediendo con el paso de los días en favor del rol de
marinero que me han encomendado.
Llevamos cuatro días intensos de
adaptación a este viejo velero remodelado, un Queche cutter de dos palos, mayor
y mesana. Construido en madera tiene una eslora de dieciocho metros y una manga
de cinco. En proa dispone de un botalón de algo más de un metro. Y está preparado
para navegar con hasta cuatro velas. Ha sido equipado con un pequeño aerogenerador
sobre el palo de mesana y cuatro placas solares a popa que permiten ayudar a
cargar las baterías utilizando energías limpias.
También he tenido tiempo de
conocer al resto de la tripulación. Lidera la parte técnica del programa a
desarrollar, Juanma. Un hombre oscuro, químico profesional que ha trabajado en
importantes empresas del sector, y ahora quiere resarcir a la sociedad. Forman
parte del equipo dos estudiantes de doctorado de la facultad de biología de
Palma de Mallorca, Lucia y Sol. Lucia es una despampanante morena de uno
setenta y pico de altura, que no encaja en mis esquemas estereotipados de
ecologista y activista, ya tiene loco a Jorge que no se esperaba algo así en una
historia como esta. Sol, en cambio, algo más baja y pelirroja, es una erudita
en zoología marina, con aspecto de haber cantado con John Lennon. Completan el
grupo un matrimonio vasco de treinta y pocos años, Unai y Alba, militantes de
la organización desde su inicio, muy discutidores entre ellos y con los demás.
En algún punto cerca de las islas
Canarias, 7 de febrero de 2016
Agradezco no tener el tiempo y el
reposo suficiente para escribir todos los días. Un aura de nostalgia nebulosa
envuelve cualquier apto reflexivo que practique. El trabajo a bordo es intenso,
y la convivencia en un espacio reducido compleja. Las tareas están repartidas
de tal manera que; el trabajo de campo lo realizaran Juanma, Sol y Lucia. Jorge
y yo somos los marineros. Y Unai y Alba se encargaran de la intendencia y la
cocina. Claro está que todos colaboramos en muchas de las tareas. Fregamos por
turnos. Muchas de las maniobras requieren de más personas. Y todos intentamos
aprender sobre residuos y químicos en el agua, la tarea que nos encomienda la
organización. Oriol nuestro capitán resuelve y decide con distinta suerte. A
nosotros nos tiene fritos ¡Bendito capitán!
Océano Atlántico, 5 de mayo de
2016
Exhaustos de perseguir las
estelas de ida o de vuelta de mercantes y petroleros a su paso por el estrecho
de Gibraltar, mientras recogíamos continúas muestras del agua que surcaban. Ayer
disfrutamos de una cena a luz de las estrellas con una suave brisa cálida. Unai
nos ofreció un bacalao a la vizcaína, regado con un Viña Ardanza, que nos dejó
epatados. Jorge fue prolijo con sus chistes. Y hasta Oriol y Juanma contaron
alguna de sus batallitas, sin sus habituales muestras de superioridad.
El cansancio va haciendo mella, y
las horas de descanso en el mar son escasas. Hoy han coincidido en la primera
guardia Oriol y Alba. Yo que no me podía dormir del cansancio, me he acercado a
proa a mirar estrellas. Andaba durmiéndome cuando unas risitas han llamado mi
atención. Sobre todo porque parecían de nuestro insigne capitán. No he podido
por menos que recabar su causa, y me he encontrado a Alba sentada sobre sus
piernas, mientras Oriol mantenía su mano donde la espalda pierde su buen
nombre. Lo peor ha sido el cruce de miradas con Unai que me miraba serio desde
el tambucho de su camarote en proa. He revivido sensaciones, por causa ajena,
que me encogen el estomago.
Madeira, 10 de junio de 2016
Nos adentramos varios cientos de millas en el Atlántico,
persiguiendo un par de cargueros con bastante mala mar. Hace dos días hemos
arribado al puerto de Funchal y estamos descansando en este agradable puerto.
Algo más de cuatro meses embarcados y es la segunda vez que tocamos tierra. Las
relaciones se han ido espesando. El capitán ha formado su grupo de
incondicionales, en la misma medida que otros han comenzado a criticar sus
maneras. Solo Juanma y Sol se mantienen al margen, en un difícil equilibrio.
Increíblemente, he discutido con
Jorge que aprecia autoritarismo y malas formas, cuando yo asumo la disciplina
impuesta por Oriol de manera casi militar. Lucia coincide conmigo y esto irrita
si cabe más a Jorge. Incluso a mi me ruboriza que sea así. En otro tiempo no
habría aceptado las maneras de aquel necio.
El matrimonio discutidor está
empezando a rayarnos a todos, hasta la confección del menú supone una polémica
para ellos, casi siempre zanjada por Oriol a favor de Alba.
En principio íbamos a pasar tres
noches en Funchal, pero en una caprichosa y poco explicada decisión del capitán
partimos mañana al amanecer. Unai ha pedido explicaciones de este cambio, a las
que se han sumado Lucia y Jorge, argumentando la falta de descanso. A lo que se
nos ha contestado que vamos con retraso y que no estamos de vacaciones, de
manera un tanto despectiva. Estando de acuerdo con ellos, prefiero navegar. El
silencio de las noches. El sabor a sal. La fresca brisa atlántica calma mi
alma.
Al sureste de Bermudas, 30 de
junio de 2016
Hoy hemos flotado sobre una mar
llana. Al pairo sin una pizca de viento, y con un sol de justicia, hemos
aprovechado la calma chicha para procesar una gran cantidad de muestras. Yo he
servido de ayudante de Sol, y Jorge de Lucia. Juanma se ha encargado de las
comprobaciones finales, de introducir y cruzar los resultados con la base de
datos. A Jorge se le veía risueño,
haciéndose el torpe para llamar la atención y cercanía de Lucia. No acabo de
entender el trato que Sol me ha dispensado, muy prepotente y hostil conmigo. Cuando
Lucia se ha acercado interesándose por mi trabajo, Sol ha arremetido contra mí
acusándome de falta de compromiso con el proyecto, y de haber venido a olvidar
mis fracasos sentimentales ¿Cómo diablos sabia aquello?
Alba no se separa de Oriol, y
Unai cada día más reservado no sale de la cocina. Escapando del mal rollo que
me producía Sol he ido a beber un poco de agua. Unai me miró fijamente y me
pregunto.
- - ¿Tú también lo intentaste?
- - Eh ¿Qué? ¿Qué quieres decir?
- - Intentaste todo, cualquier cosa para retener al amor de tu vida.
- - No…, no lo sé – empezaba a sospechar que todo el mundo conocía mi fallida vida sentimental.
- - Por eso estoy aquí, arrastre a Alba a este barco, que se está convirtiendo en mi calvario.
No supe que contestar y ambos
miramos hacia el horizonte.
Cuando se hizo la noche el viento
salto, y todos saboreamos la brisa que en un par de horas se convirtió en un
fuerte viento de casi fuerza ocho que nos arrastraba a toda velocidad hacia el
suroeste.
En algún punto en medio del
océano Atlántico, 29 de julio de 2016
Con rumbo nornoroeste volvemos
hacia las Azores con la idea de descansar. El día ha comenzado con un desayuno
frugal. Me he sentado a babor, con los pies por la borda, y Lucia ha acudido a
sentarse conmigo. La verdad, durante las últimas semanas Lucia y yo hemos intimado
lo suficiente como para hacerme una idea
de cómo es ella. Entre otras que quiere terminar su doctorado y dedicarse a la
investigación de las aguas, que no se anda por las ramas, que le gusto, y que
la decisión va a ser mía. Jorge no me habla, aunque he intentado explicarle que
no tenía ningún interés en competir con él por Lucia ¡No parece haberme creído!
Sol me detesta. Unai prácticamente solo habla conmigo, parece haberse
establecido un nexo de complicidad entre nosotros, desde aquella noche. Juanma
pasa de todos. Oriol es el dios del barco. Y que puedo decir de Alba. Con este
panorama de la convivencia en el barco navegábamos empujados por el viento con
buena parte del trabajo de campo finalizado.
Una fuerte tormenta surgida de la
nada, nos ha pillado desprevenidos y antes de poder tomar un rizo a la mayor,
un contundente golpe de viento ha roto el mástil y desgarrado la vela dejándola
hecha jirones. Por supuesto nuestro capitán enseguida ha arremetido contra
nosotros, tratándonos de novatos comemierdas de agua dulce. Cuando tan solo
esperábamos sus órdenes, y así se lo he dicho ¡He recuperado el coraje! Oriol
ha levantado la mano con violencia. Unai la ha sujetado en el aire
enfrentándose a él, sin decir una palabra. La tensión entre ellos es máxima.
Por la noche, superado el
carajal, el capitán nos ha reunido en la bañera de popa. La situación era la
siguiente; repararlo nosotros es imposible y había que buscar un puerto, el más
cercano era Nasáu en Bahamas a ochocientas millas en dirección contraria, hasta
las Azores nos quedaban dos mil doscientas millas, que a la velocidad sin vela
mayor podríamos tardar meses en llegar. Se decidió poner rumbo a las Bahamas
aunque nos alejásemos más, no sin que el capitán nos cargarse con las culpas
del retraso que esto iba a suponer.
Puerto de Nasáu, 20 de agosto de
2016
Tardamos varios días en quitar y
arrojar el mástil de la mayor al mar, y arreglar los desperfectos menores de
nuestro incidente en medio del atlántico. La navegación afortunadamente ha sido
tranquila, pero la convivencia muy tensa. La lentitud impuesta por la pérdida
de la mayor y el escaso viento, apenas hacíamos dos nudos, parece haber
impregnado a toda la tripulación de un decaimiento espectral. Hemos tardado
casi un mes en llegar al puerto de Nasáu. Durante este tiempo hemos terminado
de analizar, clasificar y ordenar todas las muestras tomadas. Lucia está siendo
mi punto de apoyo. Es una mujer increíble. Tan hermosa como optimista y
trabajadora. Al final aunque algo en mi interior se resistía, me decía que
aquello no estaba bien ¡No sé por qué demonios! Aprovechando una guardia de
cuatro a seis de la madrugada follamos como leones, con las estrellas como
únicas espectadoras, de lo que a mí me situó junto a ellas. Ella me conto, lo
que explicaba el comportamiento de Sol conmigo, una conversación que mantuvo
con ella sobre sexo y amor entre mujeres. Hablaron del “refinamiento del deseo
del cuerpo femenino más allá de la brutal y dominante penetración masculina”,
en palabras de Sol. Esta le propuso hacer el amor, probar algo distinto, más
elevado, alejado de los estereotipos machistas. Lucia me refirió que han sido
siempre buenas amigas y que no supo decirle que no. Era consciente de que Sol
estaba pasando un mal momento. Pasados unos días no dejo de darle vueltas a lo
que podría parecer un triangulo amoroso.
Hoy hemos amarrado en el muelle
de transito del puerto. Oriol y Juanma ya han localizado un pequeño astillero
que nos reparara el mástil. Según han contado la cosa va para largo dado que
tienen que recibir los materiales. No tenemos fecha de salida. El mal humor de
nuestro capitán alcanza niveles nunca vistos.
Como no disponemos de dinero
suficiente nos mantendremos en el barco, salvo Juanma que ha decidido alojarse
en un pequeño hotel en la zona turística, pagándoselo él.
Puerto de Nasáu, 1 de septiembre
de 2016
Aquí seguimos. El capitán está
altamente perturbado. Nos tiene fregando y pintando el barco varias horas al
día, incluso Alba se ha quejado. El taller que se encargara de la reparación
sigue sin recibir el material para construir el mástil. Lo tienen que traer en
barco desde Miami y hay muchos retrasos por una huelga de la naviera encargada
de la línea de suministros. De hecho, escasean en la isla algunos productos
básicos.
Ayer, un grupo formado por Unai,
Lucia, Sol, Jorge y yo, a pesar de que algunos ni nos hablamos, hicimos una
excursión a las playas occidentales de la isla. Aquello que nos separa parece
nuestro único vínculo, Lucia. Allí nos bañamos, jugamos al vóley y merendamos
en Coral Harbour Beach. Lucia y yo nos fuimos a dar un paseo por la costa, no
sin las miradas recriminatorias de Sol y Jorge, y el imperceptible giño de
Unai. Aprovechó para contarme como Jorge le había tirado los tejos
recientemente, lo desagradable que fue para ella decirle que no sin mencionar
la relación que manteníamos ¡Todavía no sé cómo es esta! Y así, en ese punto,
nos besamos suavemente, para acabar detrás de unas dunas haciendo el amor. Me
quemaba más su piel que la arena de la playa.
Puerto de Nasáu, 28 de septiembre
de 2016
Hoy han comenzado a colocar el
mástil ¡El mejor mes perdido de mi vida! Lucia y yo decidimos coger un
apartamento, al volver de nuestra excursión. Ella pidió algo de dinero a su
familia, y yo tire de unos ahorros para una moto que tenía en mente hace años.
Por supuesto que esto le sentó mal a todo el mundo. Oriol echaba las muelas.
Jorge estaba de un humor de perros, y Sol andaba tan meditabunda que casi me
daba pena. Hasta se molesto Alba creo que con envidia.
El pequeño estudio estaba en
Queen Street, cerca del Museo Nacional de Arte, a varias manzanas del puerto.
Sin vistas al mar, era recogido y luminoso, tampoco las necesitábamos. Buscamos
un lugareño que nos hiciera de guía en varias ocasiones. Alquilamos un pequeño
todo terreno, y recorrimos la isla de norte a sur y de este a oeste. Hicimos el
amor en sitios maravillosos, y lo pasamos tan bien que cuando nos dijeron que
comenzaban a arreglar el barco, no provoco bastante zozobra.
Por lo que me conto Unai en
algunas de las visitas que realizamos al barco durante este tiempo. Oriol y
Alba estaban manteniendo una relación a ojos vista. No se recataban ni delante
de él. Habían estado cerca de romperse la cara en un par de ocasiones. De Juanma
no sabía nada, y Sol había cogido su mochila dos días después de irnos nosotros,
y hasta la fecha. Jorge y el habían intimado hasta el punto de correrse varias
juergas con sus respectivas borracheras. En una de estas había confesado su
cuelgue con Lucia, y no le faltaron palabras escabrosas para conmigo, al que ya
no consideraba amigo.
Puerto de Nasáu, 8 de octubre de
2016
El mástil ya ha sido colocado,
con toda la jarcia que lo soporta. La vela está terminando de ser
confeccionada. El capitán nos ha hecho llamar, quiere que todo el mundo este el
próximo diez de octubre en el barco con intención del zarpar al día siguiente.
Según me dijo Lucia hace unos días se encontró con Sol en el mercado central.
La encontró bien, más delgada y morena. Parece que se mostro comprensiva y
alegre, aunque siguió con su discurso feminista y lésbico, insinuándole que
ella sabia esperar a que comprendiera la realidad. Ese mismo día Lucia, al
volver hacia casa, vio saliendo de las oficinas que ExxonMobil Corporation
tiene en el barrio de Chippingham a Juanma, con una carpeta en la mano y
acompañado por un hombre muy trajeado.
Puerto de Nasáu, 15 de octubre de
2016
Ya llevamos todos en el barco
cinco días y seguimos a la espera de poder zarpar. La organización ecologista todavía
no ha pagado los costes de la reparación y capitanía no nos da permiso para
abandonar el puerto. El reencuentro está siendo casi violento. Solo pensamos ya en arribar a Mahón cuanto antes,
pero nos esperan cinco mil millas de tensión.
Puerto de Nasáu, 23 de octubre de
2016
Esta mañana nos hicimos a la mar.
Hemos puesto rumbo noroeste aprovechando los vientos previstos. El viejo Queche
responde a las mil maravillas. Los que andamos algo oxidados somos nosotros
tras dos meses y pico en Nasáu. El primer borrador del informe principal se ha
enviado a la organización hace quince días, y se presentara el día uno de enero
de dos mil diecisiete. Estaba previsto que participásemos todos en el acto,
pero será difícil llegar a tiempo tendríamos que hacer un promedio de noventa o
cien millas diarias, sin tocar tierra, sin retrasos; para lo que debemos contar
con buen viento, cero problemas y un esfuerzo titánico de la tripulación, amén
de lo que supone no tocar puerto en todo este tiempo. Así lo ha expuesto el capitán
del CristalWater VI-Zorba.
La discusión ha surgido
enseguida. Varios nos hemos opuesto a navegar sin descansar aunque solo sean un
par de días en Canarias o Madeira, ya que nada garantiza que lleguemos en la
fecha prevista. Alba y Jorge secundan la posición de capitán, mientras Juanma y
Sol no se decantan. Oriol ha tirado de galones y ha zanjado la discusión,
dejando muy a las claras que tiene la sartén por el mango y no hay más que
decir. Una vez en tierra cada uno tirara por su lado, pero en el barco se hará
lo que él diga.
Unai, Lucia y yo nos hemos
juntado más tarde en popa. Aprovechando la primera guardia que realizaban ellos
dos me he sumado para compartir impresiones. Tenemos claro que el grupo está
roto, que es una barbaridad lo que pretende Oriol, y que no hay necesidad de
cumplir con la fecha del uno de enero. La palabra motín ni se nos ha pasado por
la cabeza, y solo su idea me suena a película antigua, aunque ahora la escriba.
Me ha chocado que Juanma no apoyase la idea de estar presentes en Mahón, así
como que haya reusado firmar el informe como director.
En el Atlántico a tres mil
trescientas millas de Mahón, 15 de noviembre de 2016
A las doce horas GMT navegábamos
a veintisiete grados, cincuenta y seis minutos y cuarenta segundos de latitud
norte, y cincuenta grados, veintisiete minutos y cincuenta y cuatro segundos de
longitud oeste. A pesar de vientos contrarios y fuertes marejadas estamos
avanzando dentro de lo previsto. El esfuerzo es grande debido a la cantidad de
bordos que hemos tenido que efectuar. Estamos agotados. Y para colmo de males desde
CristalWater nos han trasladado que en el informe que hemos enviado las tasas
de contaminación del agua están por debajo de análisis realizados por otros
organismos internacionales. Nos han pedido que lo revisemos y verifiquemos.
Lucia y Sol no daban crédito a lo que decía la organización, ya que su
sensación general en el tratamiento y proceso de las muestras era de altísimos
niveles de químicos en el agua, por norma. Han pedido ver el borrador que se
envió para repasarlo, así como los datos disponibles con los que han sido
comparados. Juanma por su parte no le extrañó tanto pero afirma que habrá que confirmar
que no haya errores.
Tras una petición inquietante de Unai,
esta noche hemos hablado cuando todos descansaban. Ha repetido guardia mandando
a Sol a dormir cuando entraba de ronda conmigo a las cuatro de la mañana. Según
Unai, Oriol no es trigo limpio, dice que llevaba casi dos años sin navegar
antes de emprender este viaje. Estando de oficial de guardia con evidentes
signos de embriaguez, un buque mercante encallo en aguas de Ciudad del Cabo. Me
ha mostrado publicaciones en internet. Se había documentado a conciencia. Se lo
quiere mostrar al resto de la tripulación. Le he pedido que no lo hiciera, pero
no tengo la sensación de haber conseguido que entrara en razón. Estaba muy
excitado. La cosa puede estallar en el peor momento.
En aguas de las Islas Madeira, 4
de diciembre de 2016
Navegamos cerca de las costas de
Madeira sin tocar tierra. La navegación que otrora se me antojaba un bote
salvavidas, ahora me remite a las profundidades tenebrosas de mi corazón. Lucia
y yo no hemos tenido oportunidades ni de relajarnos, ni de gozar de nuestra
escueta relación. Ella se ha enclaustrado en el camarote de proa junto a Sol
para revisar análisis y documentos, y nosotros mantenemos el alto ritmo de
navegación que Oriol impone para cumplir con su objetivo, llegar en fecha. La
mar ha sido benigna y nos empuja en medio de una fresca marejadilla.
Estrecho de Gibraltar, a 15 de
diciembre de 2016
Durante el día de hoy hemos
atravesado una pequeña galerna, frente a la costa de Gibraltar. Ante nuestras
demandas de guarecernos en alguno de los puertos próximos Oriol se ha negado,
ya que demoraría nuestra marcha.
Unai ha encabezado lo que podríamos
llamar un “motin”, nos ha interpelado a todos a unirnos contra la “locura” de
nuestro capitán. Lucia y yo nos hemos alineado con él. Oriol, sacando galones,
nos ha amenazado con dejarnos en un chinchorro
cerca de la costa. Sorprendentemente, Juanma nos ha apoyado de manera muy beligerante,
soltando la escota de la génova lo que ha provocado que nos aproáramos de
manera peligrosa. Sol ha intervenido en nuestro favor cuando Oriol con una
pistola en mano nos ponía en el bote. Hasta Alba le ha pedido tranquilidad. Se
ha venido a razones, yo creo porque se quedaba sin tripulación. Siento que los
nubarrones que cubren nuestros pensamientos son más oscuros que aquellos que
nos amenazan desde el cielo.
Estrecho de Gibraltar, a 22 de
diciembre de 2016
La galerna nos dejó una mar
gruesa que ha hecho nuestro avance muy lento y peligroso. Frente al Cabo de
Gata, estamos a unas a unas seiscientas millas de Mahón, aun podríamos llegar a
tiempo.
Ayer el día comenzó fuerte. Lucia
y Sol en el desayuno le pidieron explicaciones a Juanma de lo que ellas entendían
como una sustitución en el informe de buena parte de los datos recogidos con
más contaminación en la zona del estrecho, por otros recogidos en medio del
atlántico. Habían detectados cambios de fechas y zonas que parecían forzadas.
Juanma alego que se debía de tratar de un error. Luego Lucia le preguntó qué
hacia saliendo de las oficinas de ExxonMobil en Nasáu. Aquí se bloqueo y se negó
a responder a nada más. Le apremiaron a rehacer el informe y volver a enviarlo,
ha esto también se negó en rotundo. Juanma en un arranque de furia ha arremetido
contra la consola de comunicaciones y la ha destrozado. Oriol se ha ido a por
él y se han propinado una serie de golpes antes de que pudiéramos separarlos.
Lucia y Sol han pedido dirigir el
barco a tierra para enviar un nuevo informe rehecho por ellas. Unai y yo hemos
apoyado su petición con la idea de pasar noche buena al menos en tierra. A lo
que Oriol se ha opuesto totalmente, puesto que no llegaríamos en la fecha
prevista y no está dispuesto a que su reputación vuelva a ser cuestionada.
Enseguida Unai le ha mencionado
su incidente de hace dos años mientras estaba borracho como oficial de guardia,
ante la sorpresa de todos los presentes. Nos hemos quedado atónitos. Oriol ha
roto a llorar como un niño, llevándose las manos a la cara. Luego ha explicado
que está tan arrepentido de aquello, como le está costando librarse de aquel
fatídico día que le persigue allí donde va. Nos conto en un tono más sosegado
que aquel día efectivamente se emborracho y por ello su barco embarranco frente
a Ciudad del Cabo, su embriaguez fue a consecuencia de conocer aquel infortunado
día como su mujer se había marchado con quien consideraba su mejor amigo.
Empiezo a pensar que me encuentro
embarcado con una serie de insolventes sentimentales. Un trayecto que nos pone
frente a nuestros naufragios efectivos de la manera más cruda.
Ante el relato de Oriol nos hemos
ablandado mucho y viendo que podíamos llegar en fecha, la mayoría hemos
cambiado de opinión. Entregaremos el informe en mano en Mahón, y pasaremos la
noche vieja en tierra.
Frente a la costa de Mallorca, 28
de diciembre de 2016
La Noche Buena la pasamos Lucia y
yo metidos en su litera, abrazados y bebiendo ron. Su compañera Sol acepto a
regañadientes irse a dormir al camarote de proa. La cena fue muy deslucida.
Unai preparo una pasta estupenda que saboreamos entre pesarosos silencios.
Hoy hemos tenido un nuevo
contratiempo. Juanma ha pedido que lo dejasemos en tierra, en cualquiera de los
puertos de la costa este de la isla. Por supuesto Oriol le ha dicho que no, entonces
ha comenzado a arriar uno de los botes. Entre varios le hemos detenido. Se ha
soltado y ha ido hasta el palo donde ha cortado de un tajo la driza de la mayor
que se nos ha desplomado encima. Entre Unai y Jorge le han reducido y confinado
en el camarote de estribor. Tras reparar los desperfectos seguimos navegando
rumbo a Menorca. Si todo va bien llegaremos a Mahón el treinta y uno por la
mañana.
Juanma se ha tirado toda la noche
maldiciendo, entre risas y lloros. Conjurando a los elementos para que ni el
maldito informe, ni nosotros lleguemos a puerto.
Mahón, 1 de enero de 2017
Lo conseguimos. Hemos llegado.
Hoy se ha presentado el informe rehecho por Lucia y Sol. Lamentablemente la
sala estaba medio llena, con muy pocos medios de comunicación haciéndose eco del
acto.
Ayer pudimos ducharnos y
descansar en el hotel que la organización nos reservo, antes de irnos a cenar con
ellos para despedir un año tan…, distinto, tan emocionante, tan complejo, tan difícil.
Tengo la certeza de que todos hemos dejado una parte de nuestro viejo yo en ese
barco. Ahora en un nuevo año veo las cosas y a las personas con la fuerza que me
ha dejado esta experiencia. Renazco a un mundo que podríamos decir que
abandonamos durante un año, para hacer una travesía vital.
Para terminar mí diario de a
bordo contaros que parece ser que Juanma ha desaparecido, Jorge se despidió esta
mañana. Nos abrazamos y nos deseamos suerte pero tengo la sensación que
nuestros caminos se separan inexorablemente. Unai me conto que se queda unos
días para recapitular paseando por la isla. Alba se marcho sin despedirse,
tampoco de Oriol, según el mismo me refirió esta mañana cuando nos despedimos
cordialmente. Sol se despido de mí muy afectuosamente. Me invito a que cuando volviera a la isla no
dejara de pasar por su casa en la avenida de Conde de Sallent, número dieciséis
en el centro de Palma.
Lucia va a terminar su tesis
doctoral aquí en su isla, en Mallorca. Yo debo retomar algunos hilos de mi vida
en Madrid. Nos hemos citado en semana santa para vernos y decidir si podemos navegar
de nuevo juntos.
Ya cuento los días para volver a poner un faro en mi
vida. Debo ser de los que le dan patadas a la misma piedra y con gusto.
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