sábado, 28 de enero de 2017

Juegos de guerra

Su posición era crítica ya que el fuego cruzado los hacía muy vulnerables. Donald, George y Ronald esperaban auxilio durante casi dos horas. Sin apenas munición, la situación era desesperada. Ronald estaba inmóvil, y sangraba por la cabeza. Necesitaba atención médica urgente. George con el costado agujereado y apoyando la mano sobre la herida con un pañuelo, respiraba dificultosamente. El único que se mantenía en píe, y agotaba su munición con disparos sin sentido, era Donald. El fuego enemigo arreciaba. Se acerco a comprobar el estado de Ronald. Respiraba a duras penas. George murmuraba palabras ininteligibles. Donald se removió con cuidado hasta George. Un mortero impacto a pocos metros. Entre el balbuceo de George, y el aturdimiento por la explosión creyó entender de las palabras de George algo así como <<qué demonios hacían allí>>. Salvar al mundo pensó Donald, eso es lo que hacían.

Cerca de ellos alguien levanto una bandera en signo de victoria. Lucas se acerco hasta ellos.
  • -        Venga arriba. Habéis vuelto a perder.
  • -        Joder, no damos una. – exclamo Ronald.
  • -        Siempre pierdo porque la conexión va lenta. – se justifico con cara de pena Donald.
  • -        Esos mierdas con barbas y turbantes me tienen hasta los cojones. – intervino George.
  • -        A mí me joden más los chinos, siempre invadiendo nuestros mercados, y no soporto sus ojitos rasgados. – afirmo Donald.

Lucas se despidió de sus tres compañeros de juego pensando de donde habían salido aquellos pájaros, le daban muy mala espina. Se lo tomaban todo por la tremenda. 
  • -        Con quién jugabas, hijo.
  • -        Ni idea. Tres payasos con aires de grandeza.
  • -        Vamos, déjalo ya. A poner la mesa.
  • -        Otra partidita,  vale.

Su madre se acerco le quito los micro-cascos y el mando de un tirón, y volvió a la cocina.
  • -        Si en cinco minutos no has puesto la mesa despídete de la Play hasta mañana.

Lucas comenzó a poner el mantel, los platos y cubiertos, mientras miraba distraídamente el resumen de la jornada de liga en la tele. La cadena interrumpió su emisión para comunicar una noticia de última hora. La presentadora anunció, con cara de circunstancias, que el presidente de los Estados Unidos tras una reunión con varios ex presidentes del partido republicano había declarado la guerra a China. Su madre horrorizada dejo caer la cazuela con el guiso de pavo. La presentadora leyó un twit que Donald Trump había escrito hacia pocos minutos; “Los Estados Unidos de América no puede seguir permitiendo el colonialismo financiero y económico que esos pequeñajos de ojitos rasgados están ejerciendo contra el resto del mundo. Acabaremos con ellos”.  También referió el  anuncio del presidente que solo jugaría con la Xbox, siempre y cuando se fabricase en Estados Unidos. Lucas se quedo pensativo << no habrá sido culpa mía, a lo mejor los debía haber dejado ganar>>.

viernes, 13 de enero de 2017

Desembarco en año nuevo

Diario de a bordo de Mario López Hernández.

Palma de Mallorca, 25 de enero de 2016
Después del amargor del dolor podrido que permanece en lo más profundo del ser, estoy vivo. Uno de mis propósitos para este año que despunta es escribir. He decidido comenzar por lo que llamaría un diario de a bordo. No sé si tratara de la nave humana que me transporta sin consuelo, o de la nueva derrota que traza mi vida.
Hoy me he embarcado en una insospechada aventura, formar parte de la tripulación del CristalWater VI-Zorba, unos de los barcos de la organización homónima, CristalWater. Un proyecto que busca analizar la contaminación de las aguas marinas durante un año, siguiendo el rumbo de buques mercantes y petroleros que cruzan el Atlántico y entran en el Mediterráneo, y que se presentara al mundo el 1 de enero de 2017 en Mahón. Hoy he conocido a Oriol, nuestro capitán, un enjuto marino profesional de pelo largo y rubio contratado por la organización ecologista. He sido el primero en presentarme a bordo junto con Jorge. Este fenómeno, parlanchín y mujeriego amigo ha sido el inductor de este giro en mi vida. Tras una dramática ruptura con mi pareja Laura, el pasado mes de octubre, que me ha dejado más sonado de lo que sería capaz de reconocer en público, Jorge me conto su alocada idea. Así me lo pareció entonces. Hace un mes, era yo quién le pedía ayuda para enrolarme en este barco, desde el que esbozo estas líneas.

S’Espalmador, 29 de enero de 2016
Tras sobrepasar los Freus a medio día, hemos fondeado frente a la conocida playa de S’Espalmador. Una lucha interior poco lucida que aún pugna por desalojar fantasmas de mi pasado más reciente, parece ir cediendo con el paso de los días en favor del rol de marinero que me han encomendado.
Llevamos cuatro días intensos de adaptación a este viejo velero remodelado, un Queche cutter de dos palos, mayor y mesana. Construido en madera tiene una eslora de dieciocho metros y una manga de cinco. En proa dispone de un botalón de algo más de un metro. Y está preparado para navegar con hasta cuatro velas. Ha sido equipado con un pequeño aerogenerador sobre el palo de mesana y cuatro placas solares a popa que permiten ayudar a cargar las baterías utilizando energías limpias.
También he tenido tiempo de conocer al resto de la tripulación. Lidera la parte técnica del programa a desarrollar, Juanma. Un hombre oscuro, químico profesional que ha trabajado en importantes empresas del sector, y ahora quiere resarcir a la sociedad. Forman parte del equipo dos estudiantes de doctorado de la facultad de biología de Palma de Mallorca, Lucia y Sol. Lucia es una despampanante morena de uno setenta y pico de altura, que no encaja en mis esquemas estereotipados de ecologista y activista, ya tiene loco a Jorge que no se esperaba algo así en una historia como esta. Sol, en cambio, algo más baja y pelirroja, es una erudita en zoología marina, con aspecto de haber cantado con John Lennon. Completan el grupo un matrimonio vasco de treinta y pocos años, Unai y Alba, militantes de la organización desde su inicio, muy discutidores entre ellos y con los demás.

En algún punto cerca de las islas Canarias, 7 de febrero de 2016
Agradezco no tener el tiempo y el reposo suficiente para escribir todos los días. Un aura de nostalgia nebulosa envuelve cualquier apto reflexivo que practique. El trabajo a bordo es intenso, y la convivencia en un espacio reducido compleja. Las tareas están repartidas de tal manera que; el trabajo de campo lo realizaran Juanma, Sol y Lucia. Jorge y yo somos los marineros. Y Unai y Alba se encargaran de la intendencia y la cocina. Claro está que todos colaboramos en muchas de las tareas. Fregamos por turnos. Muchas de las maniobras requieren de más personas. Y todos intentamos aprender sobre residuos y químicos en el agua, la tarea que nos encomienda la organización. Oriol nuestro capitán resuelve y decide con distinta suerte. A nosotros nos tiene fritos ¡Bendito capitán!

Océano Atlántico, 5 de mayo de 2016
Exhaustos de perseguir las estelas de ida o de vuelta de mercantes y petroleros a su paso por el estrecho de Gibraltar, mientras recogíamos continúas muestras del agua que surcaban. Ayer disfrutamos de una cena a luz de las estrellas con una suave brisa cálida. Unai nos ofreció un bacalao a la vizcaína, regado con un Viña Ardanza, que nos dejó epatados. Jorge fue prolijo con sus chistes. Y hasta Oriol y Juanma contaron alguna de sus batallitas, sin sus habituales muestras de superioridad.
El cansancio va haciendo mella, y las horas de descanso en el mar son escasas. Hoy han coincidido en la primera guardia Oriol y Alba. Yo que no me podía dormir del cansancio, me he acercado a proa a mirar estrellas. Andaba durmiéndome cuando unas risitas han llamado mi atención. Sobre todo porque parecían de nuestro insigne capitán. No he podido por menos que recabar su causa, y me he encontrado a Alba sentada sobre sus piernas, mientras Oriol mantenía su mano donde la espalda pierde su buen nombre. Lo peor ha sido el cruce de miradas con Unai que me miraba serio desde el tambucho de su camarote en proa. He revivido sensaciones, por causa ajena, que me encogen el estomago.

Madeira, 10 de junio de 2016
Nos adentramos  varios cientos de millas en el Atlántico, persiguiendo un par de cargueros con bastante mala mar. Hace dos días hemos arribado al puerto de Funchal y estamos descansando en este agradable puerto. Algo más de cuatro meses embarcados y es la segunda vez que tocamos tierra. Las relaciones se han ido espesando. El capitán ha formado su grupo de incondicionales, en la misma medida que otros han comenzado a criticar sus maneras. Solo Juanma y Sol se mantienen al margen, en un difícil equilibrio.
Increíblemente, he discutido con Jorge que aprecia autoritarismo y malas formas, cuando yo asumo la disciplina impuesta por Oriol de manera casi militar. Lucia coincide conmigo y esto irrita si cabe más a Jorge. Incluso a mi me ruboriza que sea así. En otro tiempo no habría aceptado las maneras de aquel necio.
El matrimonio discutidor está empezando a rayarnos a todos, hasta la confección del menú supone una polémica para ellos, casi siempre zanjada por Oriol a favor de Alba.
En principio íbamos a pasar tres noches en Funchal, pero en una caprichosa y poco explicada decisión del capitán partimos mañana al amanecer. Unai ha pedido explicaciones de este cambio, a las que se han sumado Lucia y Jorge, argumentando la falta de descanso. A lo que se nos ha contestado que vamos con retraso y que no estamos de vacaciones, de manera un tanto despectiva. Estando de acuerdo con ellos, prefiero navegar. El silencio de las noches. El sabor a sal. La fresca brisa atlántica calma mi alma.

Al sureste de Bermudas, 30 de junio de 2016
Hoy hemos flotado sobre una mar llana. Al pairo sin una pizca de viento, y con un sol de justicia, hemos aprovechado la calma chicha para procesar una gran cantidad de muestras. Yo he servido de ayudante de Sol, y Jorge de Lucia. Juanma se ha encargado de las comprobaciones finales, de introducir y cruzar los resultados con la base de datos.  A Jorge se le veía risueño, haciéndose el torpe para llamar la atención y cercanía de Lucia. No acabo de entender el trato que Sol me ha dispensado, muy prepotente y hostil conmigo. Cuando Lucia se ha acercado interesándose por mi trabajo, Sol ha arremetido contra mí acusándome de falta de compromiso con el proyecto, y de haber venido a olvidar mis fracasos sentimentales ¿Cómo diablos sabia aquello?
Alba no se separa de Oriol, y Unai cada día más reservado no sale de la cocina. Escapando del mal rollo que me producía Sol he ido a beber un poco de agua. Unai me miró fijamente y me pregunto.
  • -        ¿Tú también lo intentaste?
  • -        Eh ¿Qué? ¿Qué quieres decir?
  • -        Intentaste todo, cualquier cosa para retener al amor de tu vida.
  • -        No…, no lo sé – empezaba a sospechar que todo el mundo conocía mi fallida vida sentimental.
  • -        Por eso estoy aquí, arrastre a Alba a este barco, que se está convirtiendo en mi calvario.

No supe que contestar y ambos miramos hacia el horizonte.
Cuando se hizo la noche el viento salto, y todos saboreamos la brisa que en un par de horas se convirtió en un fuerte viento de casi fuerza ocho que nos arrastraba a toda velocidad hacia el suroeste.

En algún punto en medio del océano Atlántico, 29 de julio de 2016
Con rumbo nornoroeste volvemos hacia las Azores con la idea de descansar. El día ha comenzado con un desayuno frugal. Me he sentado a babor, con los pies por la borda, y Lucia ha acudido a sentarse conmigo. La verdad, durante las últimas semanas Lucia y yo hemos intimado lo suficiente como  para hacerme una idea de cómo es ella. Entre otras que quiere terminar su doctorado y dedicarse a la investigación de las aguas, que no se anda por las ramas, que le gusto, y que la decisión va a ser mía. Jorge no me habla, aunque he intentado explicarle que no tenía ningún interés en competir con él por Lucia ¡No parece haberme creído! Sol me detesta. Unai prácticamente solo habla conmigo, parece haberse establecido un nexo de complicidad entre nosotros, desde aquella noche. Juanma pasa de todos. Oriol es el dios del barco. Y que puedo decir de Alba. Con este panorama de la convivencia en el barco navegábamos empujados por el viento con buena parte del trabajo de campo finalizado.
Una fuerte tormenta surgida de la nada, nos ha pillado desprevenidos y antes de poder tomar un rizo a la mayor, un contundente golpe de viento ha roto el mástil y desgarrado la vela dejándola hecha jirones. Por supuesto nuestro capitán enseguida ha arremetido contra nosotros, tratándonos de novatos comemierdas de agua dulce. Cuando tan solo esperábamos sus órdenes, y así se lo he dicho ¡He recuperado el coraje! Oriol ha levantado la mano con violencia. Unai la ha sujetado en el aire enfrentándose a él, sin decir una palabra. La tensión entre ellos es máxima.
Por la noche, superado el carajal, el capitán nos ha reunido en la bañera de popa. La situación era la siguiente; repararlo nosotros es imposible y había que buscar un puerto, el más cercano era Nasáu en Bahamas a ochocientas millas en dirección contraria, hasta las Azores nos quedaban dos mil doscientas millas, que a la velocidad sin vela mayor podríamos tardar meses en llegar. Se decidió poner rumbo a las Bahamas aunque nos alejásemos más, no sin que el capitán nos cargarse con las culpas del retraso que esto iba a suponer.

Puerto de Nasáu, 20 de agosto de 2016
Tardamos varios días en quitar y arrojar el mástil de la mayor al mar, y arreglar los desperfectos menores de nuestro incidente en medio del atlántico. La navegación afortunadamente ha sido tranquila, pero la convivencia muy tensa. La lentitud impuesta por la pérdida de la mayor y el escaso viento, apenas hacíamos dos nudos, parece haber impregnado a toda la tripulación de un decaimiento espectral. Hemos tardado casi un mes en llegar al puerto de Nasáu. Durante este tiempo hemos terminado de analizar, clasificar y ordenar todas las muestras tomadas. Lucia está siendo mi punto de apoyo. Es una mujer increíble. Tan hermosa como optimista y trabajadora. Al final aunque algo en mi interior se resistía, me decía que aquello no estaba bien ¡No sé por qué demonios! Aprovechando una guardia de cuatro a seis de la madrugada follamos como leones, con las estrellas como únicas espectadoras, de lo que a mí me situó junto a ellas. Ella me conto, lo que explicaba el comportamiento de Sol conmigo, una conversación que mantuvo con ella sobre sexo y amor entre mujeres. Hablaron del “refinamiento del deseo del cuerpo femenino más allá de la brutal y dominante penetración masculina”, en palabras de Sol. Esta le propuso hacer el amor, probar algo distinto, más elevado, alejado de los estereotipos machistas. Lucia me refirió que han sido siempre buenas amigas y que no supo decirle que no. Era consciente de que Sol estaba pasando un mal momento. Pasados unos días no dejo de darle vueltas a lo que podría parecer un triangulo amoroso.
Hoy hemos amarrado en el muelle de transito del puerto. Oriol y Juanma ya han localizado un pequeño astillero que nos reparara el mástil. Según han contado la cosa va para largo dado que tienen que recibir los materiales. No tenemos fecha de salida. El mal humor de nuestro capitán alcanza niveles nunca vistos.
Como no disponemos de dinero suficiente nos mantendremos en el barco, salvo Juanma que ha decidido alojarse en un pequeño hotel en la zona turística, pagándoselo él.

Puerto de Nasáu, 1 de septiembre de 2016
Aquí seguimos. El capitán está altamente perturbado. Nos tiene fregando y pintando el barco varias horas al día, incluso Alba se ha quejado. El taller que se encargara de la reparación sigue sin recibir el material para construir el mástil. Lo tienen que traer en barco desde Miami y hay muchos retrasos por una huelga de la naviera encargada de la línea de suministros. De hecho, escasean en la isla algunos productos básicos.
Ayer, un grupo formado por Unai, Lucia, Sol, Jorge y yo, a pesar de que algunos ni nos hablamos, hicimos una excursión a las playas occidentales de la isla. Aquello que nos separa parece nuestro único vínculo, Lucia. Allí nos bañamos, jugamos al vóley y merendamos en Coral Harbour Beach. Lucia y yo nos fuimos a dar un paseo por la costa, no sin las miradas recriminatorias de Sol y Jorge, y el imperceptible giño de Unai. Aprovechó para contarme como Jorge le había tirado los tejos recientemente, lo desagradable que fue para ella decirle que no sin mencionar la relación que manteníamos ¡Todavía no sé cómo es esta! Y así, en ese punto, nos besamos suavemente, para acabar detrás de unas dunas haciendo el amor. Me quemaba más su piel que la arena de la playa.

Puerto de Nasáu, 28 de septiembre de 2016
Hoy han comenzado a colocar el mástil ¡El mejor mes perdido de mi vida! Lucia y yo decidimos coger un apartamento, al volver de nuestra excursión. Ella pidió algo de dinero a su familia, y yo tire de unos ahorros para una moto que tenía en mente hace años. Por supuesto que esto le sentó mal a todo el mundo. Oriol echaba las muelas. Jorge estaba de un humor de perros, y Sol andaba tan meditabunda que casi me daba pena. Hasta se molesto Alba creo que con envidia.
El pequeño estudio estaba en Queen Street, cerca del Museo Nacional de Arte, a varias manzanas del puerto. Sin vistas al mar, era recogido y luminoso, tampoco las necesitábamos. Buscamos un lugareño que nos hiciera de guía en varias ocasiones. Alquilamos un pequeño todo terreno, y recorrimos la isla de norte a sur y de este a oeste. Hicimos el amor en sitios maravillosos, y lo pasamos tan bien que cuando nos dijeron que comenzaban a arreglar el barco, no provoco bastante zozobra.
Por lo que me conto Unai en algunas de las visitas que realizamos al barco durante este tiempo. Oriol y Alba estaban manteniendo una relación a ojos vista. No se recataban ni delante de él. Habían estado cerca de romperse la cara en un par de ocasiones. De Juanma no sabía nada, y Sol había cogido su mochila dos días después de irnos nosotros, y hasta la fecha. Jorge y el habían intimado hasta el punto de correrse varias juergas con sus respectivas borracheras. En una de estas había confesado su cuelgue con Lucia, y no le faltaron palabras escabrosas para conmigo, al que ya no consideraba amigo.

Puerto de Nasáu, 8 de octubre de 2016
El mástil ya ha sido colocado, con toda la jarcia que lo soporta. La vela está terminando de ser confeccionada. El capitán nos ha hecho llamar, quiere que todo el mundo este el próximo diez de octubre en el barco con intención del zarpar al día siguiente. Según me dijo Lucia hace unos días se encontró con Sol en el mercado central. La encontró bien, más delgada y morena. Parece que se mostro comprensiva y alegre, aunque siguió con su discurso feminista y lésbico, insinuándole que ella sabia esperar a que comprendiera la realidad. Ese mismo día Lucia, al volver hacia casa, vio saliendo de las oficinas que ExxonMobil Corporation tiene en el barrio de Chippingham a Juanma, con una carpeta en la mano y acompañado por un hombre muy trajeado.

Puerto de Nasáu, 15 de octubre de 2016
Ya llevamos todos en el barco cinco días y seguimos a la espera de poder zarpar. La organización ecologista todavía no ha pagado los costes de la reparación y capitanía no nos da permiso para abandonar el puerto. El reencuentro está siendo casi violento. Solo  pensamos ya en arribar a Mahón cuanto antes, pero nos esperan cinco mil millas de tensión.

Puerto de Nasáu, 23 de octubre de 2016
Esta mañana nos hicimos a la mar. Hemos puesto rumbo noroeste aprovechando los vientos previstos. El viejo Queche responde a las mil maravillas. Los que andamos algo oxidados somos nosotros tras dos meses y pico en Nasáu. El primer borrador del informe principal se ha enviado a la organización hace quince días, y se presentara el día uno de enero de dos mil diecisiete. Estaba previsto que participásemos todos en el acto, pero será difícil llegar a tiempo tendríamos que hacer un promedio de noventa o cien millas diarias, sin tocar tierra, sin retrasos; para lo que debemos contar con buen viento, cero problemas y un esfuerzo titánico de la tripulación, amén de lo que supone no tocar puerto en todo este tiempo. Así lo ha expuesto el capitán del CristalWater VI-Zorba.
La discusión ha surgido enseguida. Varios nos hemos opuesto a navegar sin descansar aunque solo sean un par de días en Canarias o Madeira, ya que nada garantiza que lleguemos en la fecha prevista. Alba y Jorge secundan la posición de capitán, mientras Juanma y Sol no se decantan. Oriol ha tirado de galones y ha zanjado la discusión, dejando muy a las claras que tiene la sartén por el mango y no hay más que decir. Una vez en tierra cada uno tirara por su lado, pero en el barco se hará lo que él diga.
Unai, Lucia y yo nos hemos juntado más tarde en popa. Aprovechando la primera guardia que realizaban ellos dos me he sumado para compartir impresiones. Tenemos claro que el grupo está roto, que es una barbaridad lo que pretende Oriol, y que no hay necesidad de cumplir con la fecha del uno de enero. La palabra motín ni se nos ha pasado por la cabeza, y solo su idea me suena a película antigua, aunque ahora la escriba. Me ha chocado que Juanma no apoyase la idea de estar presentes en Mahón, así como que haya reusado firmar el informe como director.

En el Atlántico a tres mil trescientas millas de Mahón, 15 de noviembre de 2016
A las doce horas GMT navegábamos a veintisiete grados, cincuenta y seis minutos y cuarenta segundos de latitud norte, y cincuenta grados, veintisiete minutos y cincuenta y cuatro segundos de longitud oeste. A pesar de vientos contrarios y fuertes marejadas estamos avanzando dentro de lo previsto. El esfuerzo es grande debido a la cantidad de bordos que hemos tenido que efectuar. Estamos agotados. Y para colmo de males desde CristalWater nos han trasladado que en el informe que hemos enviado las tasas de contaminación del agua están por debajo de análisis realizados por otros organismos internacionales. Nos han pedido que lo revisemos y verifiquemos. Lucia y Sol no daban crédito a lo que decía la organización, ya que su sensación general en el tratamiento y proceso de las muestras era de altísimos niveles de químicos en el agua, por norma. Han pedido ver el borrador que se envió para repasarlo, así como los datos disponibles con los que han sido comparados. Juanma por su parte no le extrañó tanto pero afirma que habrá que confirmar que no haya errores.
Tras una petición inquietante de Unai, esta noche hemos hablado cuando todos descansaban. Ha repetido guardia mandando a Sol a dormir cuando entraba de ronda conmigo a las cuatro de la mañana. Según Unai, Oriol no es trigo limpio, dice que llevaba casi dos años sin navegar antes de emprender este viaje. Estando de oficial de guardia con evidentes signos de embriaguez, un buque mercante encallo en aguas de Ciudad del Cabo. Me ha mostrado publicaciones en internet. Se había documentado a conciencia. Se lo quiere mostrar al resto de la tripulación. Le he pedido que no lo hiciera, pero no tengo la sensación de haber conseguido que entrara en razón. Estaba muy excitado. La cosa puede estallar en el peor momento.

En aguas de las Islas Madeira, 4 de diciembre de 2016
Navegamos cerca de las costas de Madeira sin tocar tierra. La navegación que otrora se me antojaba un bote salvavidas, ahora me remite a las profundidades tenebrosas de mi corazón. Lucia y yo no hemos tenido oportunidades ni de relajarnos, ni de gozar de nuestra escueta relación. Ella se ha enclaustrado en el camarote de proa junto a Sol para revisar análisis y documentos, y nosotros mantenemos el alto ritmo de navegación que Oriol impone para cumplir con su objetivo, llegar en fecha. La mar ha sido benigna y nos empuja en medio de una fresca marejadilla.

Estrecho de Gibraltar, a 15 de diciembre de 2016
Durante el día de hoy hemos atravesado una pequeña galerna, frente a la costa de Gibraltar. Ante nuestras demandas de guarecernos en alguno de los puertos próximos Oriol se ha negado, ya que demoraría nuestra marcha.
Unai ha encabezado lo que podríamos llamar un “motin”, nos ha interpelado a todos a unirnos contra la “locura” de nuestro capitán. Lucia y yo nos hemos alineado con él. Oriol, sacando galones, nos ha  amenazado con dejarnos en un chinchorro cerca de la costa. Sorprendentemente, Juanma nos ha apoyado de manera muy beligerante, soltando la escota de la génova lo que ha provocado que nos aproáramos de manera peligrosa. Sol ha intervenido en nuestro favor cuando Oriol con una pistola en mano nos ponía en el bote. Hasta Alba le ha pedido tranquilidad. Se ha venido a razones, yo creo porque se quedaba sin tripulación. Siento que los nubarrones que cubren nuestros pensamientos son más oscuros que aquellos que nos amenazan desde el cielo.

Estrecho de Gibraltar, a 22 de diciembre de 2016
La galerna nos dejó una mar gruesa que ha hecho nuestro avance muy lento y peligroso. Frente al Cabo de Gata, estamos a unas a unas seiscientas millas de Mahón, aun podríamos llegar a tiempo.
Ayer el día comenzó fuerte. Lucia y Sol en el desayuno le pidieron explicaciones a Juanma de lo que ellas entendían como una sustitución en el informe de buena parte de los datos recogidos con más contaminación en la zona del estrecho, por otros recogidos en medio del atlántico. Habían detectados cambios de fechas y zonas que parecían forzadas. Juanma alego que se debía de tratar de un error. Luego Lucia le preguntó qué hacia saliendo de las oficinas de ExxonMobil en Nasáu. Aquí se bloqueo y se negó a responder a nada más. Le apremiaron a rehacer el informe y volver a enviarlo, ha esto también se negó en rotundo. Juanma en un arranque de furia ha arremetido contra la consola de comunicaciones y la ha destrozado. Oriol se ha ido a por él y se han propinado una serie de golpes antes de que pudiéramos separarlos.
Lucia y Sol han pedido dirigir el barco a tierra para enviar un nuevo informe rehecho por ellas. Unai y yo hemos apoyado su petición con la idea de pasar noche buena al menos en tierra. A lo que Oriol se ha opuesto totalmente, puesto que no llegaríamos en la fecha prevista y no está dispuesto a que su reputación vuelva a ser cuestionada.
Enseguida Unai le ha mencionado su incidente de hace dos años mientras estaba borracho como oficial de guardia, ante la sorpresa de todos los presentes. Nos hemos quedado atónitos. Oriol ha roto a llorar como un niño, llevándose las manos a la cara. Luego ha explicado que está tan arrepentido de aquello, como le está costando librarse de aquel fatídico día que le persigue allí donde va. Nos conto en un tono más sosegado que aquel día efectivamente se emborracho y por ello su barco embarranco frente a Ciudad del Cabo, su embriaguez fue a consecuencia de conocer aquel infortunado día como su mujer se había marchado con quien consideraba su mejor amigo.
Empiezo a pensar que me encuentro embarcado con una serie de insolventes sentimentales. Un trayecto que nos pone frente a nuestros naufragios efectivos de la manera más cruda.
Ante el relato de Oriol nos hemos ablandado mucho y viendo que podíamos llegar en fecha, la mayoría hemos cambiado de opinión. Entregaremos el informe en mano en Mahón, y pasaremos la noche vieja en tierra.

Frente a la costa de Mallorca, 28 de diciembre de 2016
La Noche Buena la pasamos Lucia y yo metidos en su litera, abrazados y bebiendo ron. Su compañera Sol acepto a regañadientes irse a dormir al camarote de proa. La cena fue muy deslucida. Unai preparo una pasta estupenda que saboreamos entre pesarosos silencios.
Hoy hemos tenido un nuevo contratiempo. Juanma ha pedido que lo dejasemos en tierra, en cualquiera de los puertos de la costa este de la isla. Por supuesto Oriol le ha dicho que no, entonces ha comenzado a arriar uno de los botes. Entre varios le hemos detenido. Se ha soltado y ha ido hasta el palo donde ha cortado de un tajo la driza de la mayor que se nos ha desplomado encima. Entre Unai y Jorge le han reducido y confinado en el camarote de estribor. Tras reparar los desperfectos seguimos navegando rumbo a Menorca. Si todo va bien llegaremos a Mahón el treinta y uno por la mañana.
Juanma se ha tirado toda la noche maldiciendo, entre risas y lloros. Conjurando a los elementos para que ni el maldito informe, ni nosotros lleguemos a puerto.

Mahón, 1 de enero de 2017
Lo conseguimos. Hemos llegado. Hoy se ha presentado el informe rehecho por Lucia y Sol. Lamentablemente la sala estaba medio llena, con muy pocos medios de comunicación haciéndose eco del acto.
Ayer pudimos ducharnos y descansar en el hotel que la organización nos reservo, antes de irnos a cenar con ellos para despedir un año tan…, distinto, tan emocionante, tan complejo, tan difícil. Tengo la certeza de que todos hemos dejado una parte de nuestro viejo yo en ese barco. Ahora en un nuevo año veo las cosas y a las personas con la fuerza que me ha dejado esta experiencia. Renazco a un mundo que podríamos decir que abandonamos durante un año, para hacer una travesía vital.
Para terminar mí diario de a bordo contaros que parece ser que Juanma ha desaparecido, Jorge se despidió esta mañana. Nos abrazamos y nos deseamos suerte pero tengo la sensación que nuestros caminos se separan inexorablemente. Unai me conto que se queda unos días para recapitular paseando por la isla. Alba se marcho sin despedirse, tampoco de Oriol, según el mismo me refirió esta mañana cuando nos despedimos cordialmente. Sol se despido de mí muy afectuosamente.  Me invito a que cuando volviera a la isla no dejara de pasar por su casa en la avenida de Conde de Sallent, número dieciséis en el centro de Palma.
Lucia va a terminar su tesis doctoral aquí en su isla, en Mallorca. Yo debo retomar algunos hilos de mi vida en Madrid. Nos hemos citado en semana santa para vernos y decidir si podemos navegar de nuevo juntos.
Ya cuento los días para volver a poner un faro en mi vida. Debo ser de los que le dan patadas a la misma piedra y con gusto.